Aquí está el matiz del aire al alba
en ese punto del horizonte donde el mundo no tiene fin.
Aquí está vuestra entrada azul pálido en el infinito,
sobre cuyas alas vuela la eternidad.
Otros colores van a la ciudad, hacen recados,
compran vaqueros para los chicos o comida para el perro.
Otros colores se esfuerzan y luchan en la vida,
cuidando sus relaciones con los demás,
sus responsabilidades,
el apoyo mutuo del matiz y del color.
Pero el 747 es risueño porque va con todo.
Nunca os hará cometer errores, este azul;
nunca se impondrá, y tampoco desaparecerá.
Dondequiera que pongáis este azul en la labor,
será como un ángel, repartiendo alrededor su bendición
con serenidad, con pureza,
con la gracia sencilla del bienamado.
Este azul es el azul de todo a lo que se aspira,
y de todo lo que se estima.
Más que ningún otro azul que yo conozca,
este azul es limpio y claro.